Historia de Gante

Gante es la capital de la Provincia de Flandes Oriental. El nombre de Gante viene de la palabra celta ganda, que significa convergencia, por ejemplo entre dos ríos, la ciudad se encuentra en la confluencia del río Lys con el Escalda. Su situación privilegiada, entre Bruselas y Brujas, a media hora en tren de cada una de ellas, suma atractivo a esta fascinante ciudad.

Con una población de 250.000 habitantes, es la ciudad flamenca con  mayor número de edificios históricos y su centro urbano tiene la mayor zona peatonal de Bélgica. Gante es una ciudad viva y alegre, sus calles y mercados siempre están llenos, sus estudiantes te contagian su vitalidad y los bares y restaurantes cierran a altas horas de la noche.

Otra de las cosas que hace de Gante una ciudad  única son sus habitantes,  los ganteses. Se dice que  son testarudos y obstinados, y estos calificativos no son ningún insulto para ellos, pues se sienten muy orgullosos de ser así.

Conozca con el mejor equipo la ciudad que vio nacer a Carlos V. Con nuestra visita guiada exclusivamente en español podrás disfrutar de las principales atracciones de la ciudad así como de 4 horas de tiempo libre, para dejarte llevar por sus calles y sus gentes.

Las excavaciones arqueológicas realizadas revelan que la zona que ocupa la ciudad estuvo habitada en la prehistoria y en época romana. Pero la historia de Gante no comienza hasta el año 630, cuando San Armando elige la zona para construir una abadía.

Gante fue una de las ciudades medievales más importantes de Europa. Superaba a Londres y sólo estaba por detrás de París. La ciudad fue residencia de los Condes de Flandes y el Emperador Carlos V nació en ella. Pero con el dominio español comienza el principio de más de 150 años de decadencia. Muchos habitantes de Gante se fueron al Norte y el canal de Gante al mar es bloqueado, dificultando la navegación y así el comercio. Lo que dio lugar al progresivo declive económico.

A partir del s. XVIII se produjo un resurgimiento económico. En 1816, bajo el gobierno holandés, se fundó la Universidad, y diez años más tarde, se convirtió de nuevo en puerto marítimo, gracias al canal Gent-Terneuzen, lo que hace que la ciudad pueda abastecerse fácilmente de materias primas.

Hasta la Segunda Guerra Mundial, Gante era una ciudad textil prestigiosa donde se producía sobre todo hilo y algodón. Tras la Guerra esta industria se debilita, pero otras ramas industriales la remplazan.

Carlos V

Hijo de Felipe de Habsburgo  y de Juana de Castilla, nació  durante la celebración de un baile en el Palacio Prinsenhof de Gante  la madrugada del 24 de febrero del 1500.

Fue bautizado  el 7 de marzo en la Iglesia de San Bavón, como “Carlos” en memoria de su bisabuelo Carlos el Temerario. Su infancia trascurrió en la corte flamenca. Tenía sólo un año cuando Felipe y Juana partieron hacia España para ser jurados en las Cortes como sucesores de los Reyes Católicos y dejaron a Carlos al cuidado de Margarita de York, en la Corte Kamerrijk, en Malinas.

 Tras el regreso de Felipe a Flandes, la anciana Margarita de York, no podía hacerse cargo del cuidado de Carlos. Felipe lo deja al cuidado de Ana de Borgoña y encomienda su educación a maestros borgoñones que le enseñarán la historia del ducado. Fernando el Católico, consciente de que Carlos podría  algún día ocupar su trono, envió a Luis de Vaca a Flandes para que le enseñara castellano y las costumbres españolas al joven príncipe.

En el año 1506 Felipe y Juana regresan a España para reclamar la corona de Castilla tras la muerte de Isabel la Católica, pero su reinado duró unos pocos meses, ya que él murió de forma prematura en septiembre de ese mismo año y ella, presa de la locura, fue encerrada por su padre en un convento de Tordesillas. Carlos, que sólo tenía seis años quedó bajo la tutela de su tía Margarita de Austria, al igual que el resto de sus hermanos. Y aunque en un principio su abuelo Maximiliano I asumió la regencia de los Países Bajos, poco después le cedió el puesto a su hija Margarita de Austria. Toda la educación del  príncipe se desarrolló en Flandes, enriqueciéndose con la cultura flamenca.

En 1515 se hizo cargo del gobierno de los Países Bajos. En enero de 1516, su abuelo Fernando II de Aragón moría. Según el testamento del monarca, Carlos era nombrado Gobernador y Administrador de los Reinos de Castilla y León, en nombre de la reina Juana I, incapacitada por su enfermedad. Fernando dejaba la Corona de Aragón y todos sus estados a su hija Juana, recayendo en Carlos nuevamente el Gobierno General en nombre de su madre, convirtiéndose en Carlos I de España. Hasta que este llegara a España, en Castilla gobernaría el cardenal Cisneros y en Aragón el arzobispo Alonso de Aragón.

 El emperador Maximiliano moría en enero de 1519. Carlos heredó los estados de la casa de los Habsburgo y fue coronado como nuevo Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, convirtiéndose en el soberano más poderoso de Europa.

Durante su reinado, Carlos tuvo que enfrentarse a numerosas revueltas y guerras, el problema residía en la falta de cohesión de todos sus dominios. Carlos gobernó cuarenta años, pero después de tantas guerras y conflictos, con 55 años entró en una fase de reflexión y decidió retirase de la escena política.

En las abdicaciones de Bruselas 1555–1556, el Emperador dejó el gobierno imperial a su hermano Fernando I y la soberanía de los Países Bajos, España y las Indias a su hijo Felipe, que reinaría como Felipe II. Regresó a España en una travesía en barco desde Flandes y permaneció hasta el fin de sus días en el Monasterio de Yuste. En este lugar vivió los dos últimos años de su vida en retiro monástico, en compañía de la orden de los Jerónimos y alejado de la vida política. Moría el 21 de septiembre de 1558 de paludismo.

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