Historia de Bruselas

Bruselas, la ciudad de los museos, con más de cien que poder visitar, famosa por su chocolate y su cerveza. Conoce sus monumentos góticos, sus viñetas de cómic, sus fachadas modernistas y déjate llevar por la mentalidad abierta y el buen ambiente que se respira en esta ciudad.

Bruselas es la capital y la ciudad más grande de Bélgica, con una población aproximada de un millón de habitantes y 32Km2 alberga la mayoría de las instituciones europeas, la sede de la OTAN y otras organizaciones internacionales. Por su ubicación geográfica y su neutralidad en la Segunda Guerra Mundial, Bruselas se considera la capital de Europa.

Descubre con Buendía Tours el encanto de la capital belga, con nuestra visita de Bruselas a pie podrás conocer el centro de Bruselas, déjate seducir por el encanto de la Grand Place, conoce las leyendas del Manneken Pis, la historia del Barrio del Gran Sablón o del Palacio Real, la Catedral de San Michel y Santa Gúdula o el monumental Palacio de Justicia entre otros.

Los orígenes

Los historiadores fijan la fecha de la fundación de Bruselas en el año 979 aunque no existen fuentes que permitan corroborar esta fecha. Las excavaciones arqueológicas realizadas en la zona revelan que esta albergó sucesivamente asentamientos neolíticos, romanos y merovingios.

Se cree que en el emplazamiento de la actual Bruselas, Saint Géry, obispo de Cambrai, erigió una capilla en honor a San Miguel Arcángel a finales del siglo VII. En el 977, Carlos de Francia se convierte en duque de la Baja Lorena y dos años después ordenó construir un castillo con una capilla dedicada a San Gil, aunque las evidencias documentales que hablan de este hecho lo sitúan en el siglo XIII. El lugar fue llamado "Bruocsela" "capilla del pantano".

De la Casa de Lovaina a los Habsburgo

Los condes de Lovaina dieron un gran impulso a la ciudad con la construcción en la segunda mitad del siglo XI, de un castillo y una colegiata dedicada a Santa Gúdula. A comienzos del siglo XII, los Condes de Lovaina se convirtieron en los Duques de Brabante y la ciudad se configura ya como un territorio delimitado donde se construye una muralla para protegerla.

En 1335, el Duque Juan III de Brabante muere sin dejar heredero, situación aprovechada por el Duque de Flandes para atacar a su vecino. La victoria de los flamencos será breve ya que dos meses después son derrotados por un centenar de hombres capitaneados por el famoso Everard t'Serclaes.

Tras la extinción de la casa de Brabante, tres borgoñas se sucedieron a la cabeza del ducado a lo largo de un cuarto de siglo marcado por las luchas civiles y dinásticas. En 1430, Felipe el Bueno, Duque de Borgoña, tomó posesión de Brabante, a partir de ese momento, Bruselas sustituyó a Dijon como capital del Gran Duque de Occidente. La ciudad experimentó un gran crecimiento económico y se convirtió en sede oficial de la corte a la que acudían los más relevantes artistas y artesanos de la época. Carlos el Temerario sucede a su padre como Duque de Borgoña y su hija María de Borgoña se casa con Maximiliano I de Habsburgo, y es cuando ella muere en 1482, cuando el gobierno de Bruselas pasa a manos de los Habsburgo.

Carlos V nace en el 1500 en Gante, heredero al mismo tiempo de los Países Bajos por vía paterna y de España, Nápoles y Sicilia por la materna, además de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como heredero de su abuelo Maximiliano. Carlos se instala en Bruselas, fijando su residencia en el Palacio de Coudenberg. La ciudad vive un período de crecimiento y esplendor bajo el dominio del Emperador. Tras la muerte de Carlos, su imperio se reparte entre su hermano Fernando y su hijo Felipe. Las provincias de los Países Bajos pasan a ser dominio de la España de Felipe II, y son desde entonces llamadas Países Bajos españoles.

La región Norte de los Países Bajos se rebela durante el reinado de Felipe II, alcanzando la independencia. Los territorios que formarán más tarde Bélgica y algunas provincias del Sur de los Países Bajos siguen siendo posesiones españolas hasta la firma del Tratado de Utrecht, cuando Bélgica se convirtió en parte del imperio austríaco. Tras un período de crecimiento, el descontento popular con las reformas de José II de Austria provocó una revuelta en 1789 que se denominó la Brabanzona. Este episodio es muy importante en la memoria histórica belga y en él se basa su himno nacional.


En 1794, el ejército francés invadió las provincias belgas, obligando a los Habsburgo a dejar paso a la Francia de Napoleón. Esta situación se mantuvo hasta la famosa batalla de Waterloo en 1815 donde las tropas de Napoleón fueron derrotadas. Inicialmente Bélgica fue anexionada a los Países Bajos, pero el descontento de la población terminó en una serie de levantamientos que obligaron al resto de potencias europeas a conceder a Bélgica la independencia en 1830.

La modernidad

A principios del siglo XIX, la ciudad fue adquiriendo las características de una ciudad, se construyen estaciones de tren, se funda la universidad en 1834 y la ciudad se expande.

Con la organización de la Exposición Universal que tuvo lugar el 29 de septiembre de 1958 Bruselas entra definitivamente en la modernidad. Era la primera exposición de este tipo que se celebraba después de la Segunda Guerra Mundial. El Atomium fue construido con motivo de esta exposición y es su símbolo más significativo. Es también en el año 1958 cuando Bruselas se convierte en una de las sedes de la Comunidad Europea, lo que contribuye a su impulso definitivo como capital de Europa.

 

 

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