Place Chatelain

Siempre es difícil explicar que tienen las partes menos conocidas y más genuinas de las ciudades. Siempre es complicado contar que tienen esas calles que conservan la esencia de las ciudades, cuidándolas del paso del tiempo. Recorrer las ciudades, recorrer en este caso París, en los zapatos de quienes la recorren a diario, nos permite volver a casa con la sensación de haber hecho mucho más que haber conocido una ciudad. Nos permite regresar sintiendo que de alguna manera la hemos conocido y ella nos conoció a nosotros, no sólo la miramos y la fotografiamos, sino que también la vemos. La parte menos conocida de la ciudad es, digamos, la más secreta y andar por esos barrios secretos es de alguna maner jugar a descubrir un tesoro que lejos de esconderse se muestra, pero sólo se muestra a quienes estén dispuestos a descubrirlo.

Si queréis, en Buendía podemos poneros en la pista de estos tesoros, el la pista de esta Paris alternativa, descubrir, y sobre todo sentir, es una cosa vuestra. Si queréis venir, ¡nosotros ya estamos listos!.

PLACE CHATELAIN

Place Chatelain

Las plazas son uno de los puntos más neurálgicos de los barrios. Quizá porque desde siempre son puntos de encuentro, quizá porque siempre podemos mirarlas con nostalgia recordando las plazas que en algún momento acogieron nuestros juegos y nuestras propias reuniones. Será porque todo el mundo suele atraversarlas a lo largo del día. Sea por lo que sea, las plazas tienen parte del sentir del barrio. Y en el Barrio Chatelain también hay plaza: la place du Chatelain.

Esta plaza se extiende por la calle del mismo nombre, la rue du Chatelain, hasta desembocar en el cruce que forma la unión de las calles l'Aqueduc y l'Amazone. Forma un curioso ángulo que podemos observar junto a las calles Simonis y Armand Campenhout. Esta plaza, este sitio que forma parte de esa Bruselas más desconocida, no estaba, sin embargo, prevista en el primer plan general de urbanización del barrio Tenbosch, publicado en 1864, obra de Victor Besme. No fue hasta 1879 cuando una orden real decreta un espacio cuadrado alineado con la rue Simonis. En 1899 llega una segunda orden real, con una segunda extensión hacia la rue l'Aqueduc. En aquellos momentos lo que se venís siguiendo era un plan general de alineación y de expropiación de zonas por causa de utilidad pública. Estos terrenos los adquiere el Municipio vendiéndose de nuevo las parcelas situadas entre los números 29 y 39 como solar.

A golpe de vista estamos en una plaza neoclásica, que contiene los encantos de este estilo. Estilo este que, por otra partem transforma las calles en lugares ordenados, simétricos, de edificaciones elegantes. En esta zona que hoy recorremos hay edificios antiguos, edificios que llegan a remontarse al año 1880. En el número 18 de la plaza se alojó entre 1899 y 1902, la Compañía Belga de Construcción Automóvil de los hermanos Victor y Alfred Goldschmidt.

El nombre de la plaza, Place du Chatelain, nos recuerda que antiguamente una parte de este barrio de Ixelles eran tierras que se hallaban bajo la jurisdicción de un señor castellano. Chatelain significa precisamente eso, castellano.

MERCADO DE CHATELAIN

Place Chatelain

Probablemente no haya nada más auténtico para una plaza que un mercado. Así que en la Place du Chatelain, tenemos el Mercado de Chatelain. Nada le da tanta vida a una plaza como la sucesión de puestos, tenderetes cajas y cajones en los que se ordenan los diferentes productos que aquí se traen. Pocas cosas inundan tanto la ciudad como las voces y las presencias de los tenderos, las compras de los habitantes y los paseos y la curiosidad de los turistas. Si creemos firmemente esto, nosotros lo creemos, en la Place du Chatelain, entre otras cosas hay mucha vida, vida a raudales.

A la plaza de este barrio chic de la ciudad de Bruselas llega todas las semanas, todos los miércoles, el mercado. Abre por las tardes, lo que no deja de ser una gran ventaja, en concreto abre desde las 12.00 hasta las 19.30, aunque no es extraño que la hora de cerrar se alargue habida cuenta de la gente que aún se encuentra por aquí.

Encontramos en este mercado lo más habitual de los mercados: carnes, pescados, frutas y verduras...y además hay un gran número de puestos de delicatessen (auténticas delicias diríamos más bien). Muy probablemente, debemos advertir, se os antojarán todas: quesos artesanos, mermeladas caseras, gran variedad de quiches, pan bio, olivas, aceite de creta, charcuterías italianas....Y para continuar en la espiral de antojo en la que seguramente nos encontremos ya, hay un montón de puesto más, pero en esta ocasión de comida ya lista para comer: sushi, comida italiana, comida tailandesa....Hay muchos restaurantes en torno a la plaza y sus alrededores (más abajo os dejamos algunas señas) pero lo complicado será abandonar este mercado con ganas de sentarnos a comer!!!.

MAISON PARTICULIERE

Maison Particuliere, Place Chatelain

“En Bélgica se colecciona bien y en voz baja”, cuando se escribió esto se procuró meter en la misma frase su tradición artística y la falta de ostentación del carácter belga.

Aquí podemos ver colecciones de arte exactamente igual que si este arte estuviera colgado y colocado en las paredes y rincones de nuestra propia casa. Podemos empezar la visita a esta caso por donde queramos, ¿acaso en nuestras casas no paseamos por donde mejor nos acomoda en cada momento?, al pasar por la biblioteca podemos hojear alguna de las revistas o alguno de los libros, comer una galleta, sentarnos en cualquiera de sus sillas y sillones....

Aquí no hay colecciones permanentes así que es difícil ver las mismas obras en diferentes visitas

¿De que hablamos? Pues de la Maison Particuliere, un proyecto de Myriam y Amaury Solages, quienes rehabilitaron la casa y organizaron la exposición que podemos ver en ella, de la siguiente manera: hay tres propuestas cada año y estas propuestas reclaman a cuatro coleccionistas y a un artista. Sobre una propuesta común, los coleccionistas y el artista cederán obras de sus propias colecciones para dar su visión particular del arte. Un tema, varias maneras de abordarlo. En esta casa funciona el arte bajo el prisma de cada uno de nosotros.

La Maison Particuliere abre de 11.00 a 18.00 de martes a domingos y tiene un precio de 10 euros la entrada, y la podemos encontrar en la Rue de Châtelain 49.

COMER EN CHATELAIN

En los entornos de la plaza y en las calles que conforman el barrio hay numerosos locales en los que hacer una parada y reponer fuerzas. Algunos de ellos, que además no son caros, son:

  • Restaurante tailandés Tchin Tchin, en Rue Americaine 89.
  • Restaurante West End, también la calle Rue Americaina, en el número 91, con especialidad en crepes salados.
  • Restaurante CO2, donde el estilo navega entre la corriente mediterránea y la cocina vasca. En este caso tenemos que irnos hasta Rue du Page.
  • En la Place du Chatelain 29 esta ubicado Le Pain de Chatelain, donde degustar las ensaladas, las bagel, las tartines y las tortillas, especialidad de la casa.
  • Les Canailles du Chatelaine, Rue du Bailli 38.

LA DULCE CHATELAIN

En la visita a la Place du Chatelain, y sus alrededores es posible que no sólo no podamos evitar caer, sino que además nos apetezca la caída en brazos de alguna de sus dulces tentaciones.

Por empezar por lo irresistible (hay que empezar siempre por algún lado), en la Rue Americaine 93, se encuentra la pastelería del mejor pastelero de Europa del año 2016: Nicolás Arnaud. Aquí encontraremos desde lo más innovador en pastelería hasta las reinterpretaciones de las versiones mas clásicas. Hueco hay también para los chocolates belgas, los merengues, las mermeladas, el licor de café y el licor de caramelo.

Sin dejar lo irresistible, también podemos decidir descansar un momento en alguno de los locales más auténticos de esta zona. Uno de estos locales está en Rue du Page 65, abre de martes a domingos de 10.00 a 18.30, y es la tienda de cupcakes y salón de té Lilicup. Lleno de sabores elaborados y deliciosos es este un establecimiento muy conocido entre la población. Aquí vale todo la pena, sus cupcakes, sus tés y hasta su vajilla. Otro de los sitios conocidos y reconocidos , es Au P'tit Breton, y aquí las crepes son las protagonistas del local. Las crepes son parte muy arraigada de la gastronomía de esta parte de la vieja Europa, y en una barrio de arraigo como este, no podían haber encontrado mejor lugar. En Rue Americaine número 117 esta este local que hará las delicias de quienes lo visiten, sobre todo si os pasa como a nosotros, que las crepes os resultan deliciosas. Dentro de lo genuino de este barrio el Au P'tit Breton aporta también su propia firma y es que este local está inspirado en un puerto bretón.

Muchos motivos nos llevan a valorar el encanto de los rincones alternativos de la ciudad y uno de ellos es que probablemente los momentos que pasamos en ellos, bien sea paseando, comiendo o simplemente tomando una cerveza en alguna de sus terrazas o establecimientos, tiene un sabor y un sentir diferente. Es como si pasaramos tiempo, o comiéramos o tomáramos esa cerveza, en compañía, no sólo de nuestros amigos y nuestras familias, sino de la propia ciudad. Y pasar un momento a solas con Bruselas, creednos que tiene mucho encanto, un encanto muy especial.

UBICACIÓN DE LA PLACE CHATELAIN

Place du Chatelain, 1050 Ixelles.