El encaje de Brujas

on Miércoles, 21 Mayo 2014. Posted in Bélgica, Brujas

La exquisitez en la confección del encaje de esta ciudad lo ha convertido en un producto único durante siglos

encaje de Brujas

Brujas no sólo es la Venecia del norte, esa onírica ciudad de cuento recorrida por románticos canales y pintorescas calles, Brujas es también la ciudad del encaje por excelencia, un producto de referencia que durante muchos siglos se convirtió en importante fuente de ingresos para todo Flandes. Fue la gran maestría y delicadeza de los encajes de la ciudad lo que hizo convertirse a Brujas en un enclave estratégico de esta empresa, cuyas huellas y tradición se extienden hasta nuestros días. Pero... ¿Cuál es la historia del encaje de Brujas que lo ha llevado a convertirse en un arte indisoluble al carácter de la ciudad? ¿Porqué es el souvenir sin el cuál no hay que marcharse de esta ciudad de Bélgica?

"Encajando" la historia

Aunque los expertos no se ponen de acuerdo en cuanto al origen exacto del trabajo manual con el encaje, ya que se ha tendido a englobarlo con la confección de otros tejidos hechos a mano como los bordados, una gran parte de las fuentes coinciden en situarlo alrededor del siglo XIII, proveniente de oriente y cuya técnica fue inmediatamente adoptada en tierras venecianas. Sin embargo, no encontramos los primeros escritos sobre el famoso encaje de Flandes hasta el siglo XV.

La pintura ha jugado un papel clave como testigo en esta búsqueda histórica, ya que podemos encontrar cuadros de los célebres pintores primitivos flamencos -que trabajaron en Flandes en dicha época- en los que se puede observar ya la utilización del encaje. Un buen ejemplo es el archiconocido cuadro del Matrimonio Arnolfini, pintado por Jan van Eyck en 1434, y que representa al acaudalado mercader Giovanni Arnolfini y su mujer, establecidos en Brujas. Esta ciudad era entonces un centro comercial internacional que recibía influencias de toda Europa, por lo que si observamos con detalle, veremos la presencia del encaje en el tocado de la esposa, tejido que precisamente se había empezado a producir en Italia.

matrimonio Arnolfini

Pero la importancia de Brujas en esta época se extiende más allá del nivel comercial, es también un destacado enclave artístico y cultural, que propagará junto a la pintura flamenca otras manifestaciones artísticas como la confección del encaje por todo el territorio de los Países Bajos. Poco tiempo después, a principios del siglo XVI, será el propio emperador Carlos V (de Alemania I de España) quien decrete que la técnica del encaje debería ser enseñada en colegios o conventos.

El encaje empieza a ser un producto demandado por las distintas cortes europeas, un tejido decorativo de lujo y distinción, que posteriormente empezarán también a adquirir las clases dominantes en su afán de imitar los usos de la corte.

Con el aumento de la demanda de encaje, este trabajo que había empezado siendo una tarea doméstica de algunas mujeres, empieza a ser un trabajo que necesita de toda una cadena de producción y comercialización. En Flandes la fabricación de encaje no se circunscribe sólo al ámbito doméstico, sino que se convierte en la tarea principal de escuelas, conventos, orfanatos y otras instituciones caritativas, con mención especial a los beaterios. Ahora también familias enteras e incluso niños se dedican por completo a su confección, con unos ingresos sin embargo mísero.

encaje Brujas

Flandes, y por lo tanto Brujas, pasa a ser un lugar clave en la exportación del encaje, considerándose como la verdadera cuna de este producto. Así, a finales del siglo XVI el sur de los PaísesBajos exporta masivamente encaje a Francia, Alemania, España o Inglaterra. A lo largo del siglo XVII la producción del encaje se extiende por numerosas poblaciones de los Países Bajos, tomando igualmente otras ciudades de su zona meridional, como Lille, un lugar importante.

En el siglo XVII y XVIII la producción de encaje alcanza su apogeo, sinónimo de riqueza y refinamiento su uso se extiende por todos los ámbitos, pasa a decora vestimentas religiosas, militares y todo tipo de menaje del hogar.

A pesar de todo, la realización del encaje más bello y delicado seguirá siendo el de Brujas, gracias a la utilización de un hilo de lino muy fino y de gran calidad que se producía en Flandes. De esta forma, los encajes de Flandes tejidos en sus diferentes variantes (a la aguja y de bolillos) serán indudablemente los más apreciados por la exquisitez y maestría en su confección, aunque algunos países hubieran puesto en marcha un sistema de tasas para intentar impedir su monopolio.

A lo largo de los años dos técnicas de trabajo con el encaje se irán desarrollando, el encaje a la aguja característico de la región de Alst, también llamado encaje renacentista o de Bruselas, al ser el más comercializado en la capital, y el encaje de bolillo, la especialidad de Brujas.

encaje de bolillos Brujas

En el siglo XIX el encaje hecho a mano tendrá que competir con el producto industrial, lo que supone un golpe duro para el encaje tradicional. Si bien la producción artesanal disminuirá considerablemente, el encaje de flamenco no perderá su papel destacado, especialmente en Brujas, donde historia, cultura, tradición y economía se aúnan para hacer del encaje un bien mayor de la ciudad.

La ciudad del encaje del siglo XXI

La ciudad del encaje por excelencia, ha sabido conservar este importante arte tradicional en la idiosincrasia de pintoresco lugar que sabe fundir como ninguno su pasado con la época actual. La creación del Kantcentrum en 1970 es una buena prueba de ello. Se trata de un centro dedicado por entero al arte del encaje, que sirve a su vez como museo, escuela y almacén de venta de productos.

El origen del Kantcentrum se remonta a 1717 y a la fundación de las hermanas apostolinas de una serie de modestas viviendas para alojar a personas sin recursos, y que hasta hace precisamente cincuenta años estuvieron habitadas por las también modestas encajeras. Junto al centro se encuentra una antigua Iglesia del siglo XV, la iglesia de Jerusalén.

En las estancias del museo encontraremos desde antiguas piezas de encaje de su exposición permanente hasta las piezas añadidas  de la exposición temporal que en ese momento tenga lugar. En su tienda podremos comprar prendas de encaje ya confeccionado o material para los aventureros que se quieran lanzar a practicar este arte. Además, la escuela ofrece todo tipo de cursos para aprender o especializarse en la confección del encaje, desde cursos de verano hasta talleres y cursos anuales. Son especialmente recomendables sas demostraciones que organizan a puertas abiertas por las tardes

kantcentrum bruges

Datos útiles:

Kantcentrum-Peperstraat, 3A

Abierto de lunes a sábado, de 10 a 17.00 horas. Cerrado domingos y días festivos. Las demostraciones de la técnica de confección de encaje tienen lugar por la tarde, y en época navideña, del 25 de diciembre al 2 de enero, no se realizan.

El precio de la entrada que permite el acceso a la iglesia de Jerusalén, el museo y a la demostración es de 3 euros adultos, 2 euros estudiantes, mayores de 65 años y grupos de más de veinte personas, y gratuita para niños hasta 6 años. Las visitas en grupo y guiadas se deben concertar previamente.

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